En un estudio de referencia dirigido por el Instituto Black Dog, en Australia, reveló que el ejercicio regular de cualquier intensidad puede prevenir la depresión en el futuro y que solo una hora puede ayudar.

Los resultados muestran que incluso pequeñas cantidades de ejercicio pueden proteger contra la depresión y se ven los beneficios para la salud mental sin importar la edad o el género.

El análisis incluyó a 33.098 adultos a los que se monitorizó sus niveles de ejercicio y síntomas de depresión y ansiedad durante 11 años. El equipo de investigación internacional encontró que podría haberse evitado el 12% de los casos de depresión si los participantes realizaban solo una hora de actividad física cada semana.

El profesor principal Samuel Harvey, del Instituto Black Dog y la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), en Australia; dijo que “hemos sabido por algún tiempo que el ejercicio tiene un papel que desempeñar en el tratamiento de los síntomas de la depresión, pero ésta es la primera vez que hemos sido capaces de cuantificar el potencial preventivo de la actividad física en términos de reducir los niveles futuros de depresión”.

Estos hallazgos son emocionantes porque muestran que incluso cantidades relativamente pequeñas de ejercicio -de una hora por semana- pueden brindar una protección significativa contra la depresión. Todavía estamos tratando de determinar exactamente por qué el ejercicio puede tener este efecto protector, pero creemos que es a partir del impacto combinado de los diversos beneficios físicos y sociales de la actividad física”, agregó el profesor.

Añade que “estos resultados ponen de relieve el gran potencial de integrar el ejercicio en los planes individuales de salud mental y campañas más amplias de salud pública. Si podemos encontrar maneras de aumentar el nivel de la actividad física en la población, incluso por una pequeña cantidad, entonces es probable que aporten sustanciales beneficios físicos y de salud mental”.

Los investigadores utilizaron datos del estudio de salud del condado de Nord-Tr*ndelag (HUNT), una de las encuestas de salud poblacionales más extensas y completas llevada a acabo entre enero de 1984 y junio de 1997. Se solicitó a una cohorte sana de participantes que informara sobre la frecuencia del ejercicio en el que participó y con qué intensidad: sin cansarse ni sudar, sin aliento y sudoración o agotándose.

Los resultados mostraron que las personas que informaron de no hacer ejercicio en absoluto en la línea de base tuvieron un 44% más de posibilidades de desarrollar depresión en comparación con aquellas que estaban haciendo ejercicio de una a dos horas a la semana. Sin embargo, estos beneficios no llevaron a la protección contra la ansiedad, sin ninguna asociación identificada entre el nivel y la intensidad del ejercicio y las posibilidades de desarrollar el trastorno.

La mayoría de los beneficios de salud mental del ejercicio se realizan en la primera hora que se realiza cada semana“, afirma el profesor asociado Harvey. “Con los estilos de vida sedentarios convirtiéndose en la norma en todo el mundo y las tasas de crecimiento de la depresión, estos resultados son particularmente pertinentes, ya que ponen de relieve que incluso pequeños cambios en el estilo de vida pueden cosechar beneficios significativos de salud mental“, concluye.

EL NUEVO PAÍS / Génesis Ramírez

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