Eve Jobs, la hija menor del fallecido Steve Jobs, creador de Apple, y Laurene Powell, nació en 1998, el mismo año que su padre creaba el iMac y revolucionaba el mundo de los ordenadores. Pero lejos de seguir los pasos de su progenitor en el gigante electrónico, Eve prefiere disfrutar a sus 19 años de su gran afición que son los caballos. Hasta ahora, la joven se había comportado igual que cualquier chica de su edad que, aunque proceda de una familia millonaria, hacía el mismo uso con las redes sociales mostrando su día. Desde que cumplió la mayoría de edad ha sido tal la fama que ha ido acumulando que, cansada de ver sus fotos personales en todos los medios, ha decidido privatizar sus redes sociales.

En su cuenta de Instagram, donde acumula más de 50.000 seguidores, abundan las imágenes de Eve con su novio, el jinete mexicano Eugenio Garza Pérez. La primera fotografía juntos data de febrero de 2016 y las cenas, los viajes y los gestos de amor y cariño entre ambos ocupan gran protagonismo en la red social. El mexicano, de 21 años, estudia en la Escuela de Negocios de la Universidad de Miami y, como su novia, también procede de una familia de empresarios. Es bisnieto de Eugenio Garza Sada, fundador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, presidente del Grupo VISA. Por la otra parte familiar, su abuela es Yolanda Santos de Hoyos, quien pertenece a otra de las familias empresariales más acaudaladas de Monterrey y es presidenta y fundadora del Patronato del Ballet de Monterrey.

Pero lo que verdaderamente unió a esta pareja fue su pasión por la hípica. Eve montando a caballo o participando en importantes concursos de hípica ocupan la mayoría de imágenes que la más pequeña de los tres hijos que Jobs tuvo con Laurence Powell (Reed, Erin Siena e Eve), con quien estuvo casado 20 años hasta su muerte, publica en su Instagram ahora privado. “Montar a caballo ayuda a mantenerse humilde. (…) Eso me enseñó la independencia, la dedicación y la perseverancia “, dijo Eve Jobs en una entrevista en 2016.

Tras terminar sus estudios de bachillerato, la que es una de las herederas de la inmensa fortuna legada por su padre, unos 7.000 millones de dólares según la revista Forbes, dedica todo su tiempo a su carrera deportiva con los caballos, terreno en el que compite con otras famosas herederas como Jennifer Gates (hija de Bill Gates), Destry Spielberg (hija del reconocido director de cine Steven Spielberg) o Jessica Springsteen (hija del cantante Bruce Springsteen). Jobs, sigue su rutina de entrenamiento en el rancho de Florida de su madre, valorado en más de 15 millones de dólares. Un impresionante centro en el que la joven cuenta con una casa de cuatro habitaciones, establo para 20 caballos y un completo circuito de saltos.

Llama la atención que de entre todas las publicaciones de su Instagram, Eve Jobs solo tenga una fotografía junto a su madre, publicada en 2014 para felicitarla por el día de la madre. Pero no hay ninguna junto a su padre, Steve Jobs, que falleció a los 56 años a causa de un cáncer de páncreas que sufría desde hacía tiempo. Aunque no es ajeno que el magnate del sector informático mantenía mejores relaciones con sus inventos que con su entorno familiar, el biógrafo del fallecido, Walter Isaacson, aseguró que Jobs auguraba que Eve presidiría Apple, por lo que se entendía que su relación era más íntima que con el resto de sus hermanos.

EL PAÍS

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