Pete es un loro, procedente de Amazonas y  ha pasado por muchas situaciones en sus 34 años de vida, pero nada le hacía presagiar lo que viviría esa tarde de finales de agosto, reseña Globovisión.

El muñón de lo que quedaba de la pierna izquierda de Pete descansaba en una prótesis similar a un botín, un día después que se presentaran las últimas innovaciones de una línea de prototipos de plástico tridimensionales hechos especialmente para el animal. Era una excelente señal que no solo el ave estaba empezando a aceptar la prótesis, sino que también él entendía que debía apoyar su peso en ella.

La’Toya Latney, médico asistente del Servicio de Animales Exóticos del Hospital Ryan de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Pensilvania (Penn Vet), expresó que el hecho es “revolucionario para un ave” y aseguró que “él lo entiende”.

Pete no es el primer animal en obtener una parte de su cuerpo impresa en 3D: perros, caballos y, por lo menos, un pato se han beneficiado de esa tecnología en los últimos años. Pero su nuevo pie es el primero que se ha creado en el centro de Pensilvania, que anteriormente había creado prótesis más tradicionales para los animales. Este producto se ha adoptado como una especie de prueba: se han fabricado patas protésicas, pies y picos para aves. Uno de los mayores desafíos es si el receptor tolerará el dispositivo artificial.

El pequeño loro está sometiéndose a una rehabilitación y al uso de la prótesis a cambio de su extraordinaria voluntad de ayudar a la institución a aprender más sobre la recuperación de la aves. Todo comenzó una cálida tarde de septiembre del año pasado, cuando Pete subió por la malla de alambre situado en un costado de la casa de Allentown (Pensilvania). Eso dejó sus dedos curvos fuera del recinto y vulnerable a un depredador que lo acechara en la oscuridad.

EL NUEVO PAÍS / Orietta De Andrade

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