“Poco reflexivas” fue el eufemismo que un estudio realizado por la Universidad de Texas utilizó para dirigirse a las mujeres tontas. Los especialistas analizaron 88 factores que a una muestra de 76 hombres les parecieron los rasgos más atractivos de diversas mujeres. Todas estas características y acciones –como la de morderse los labios, parecer adormilada o tener una sonrisa infantil– se relacionaban con la idea de que las mujeres lo son todo menos inteligentes. Por lo que la conclusión del estudio fue que el género masculino prefiere a aquellas que parecen más inmaduras o poco intelectuales.

Responde con sinceridad: ¿alguna vez has fingido ser tonta para conquistar a alguien?
Sin importar cuál haya sido tu respuesta, existen varios estudios y teorías que respaldan el hecho de que más mujeres de las que imaginamos pretenden ser estúpidas o torpes para parecer vulnerables ante la persona que les gusta. ¿Es lógico comportarse como una retrasada frente a quien intentamos seducir? Al parecer sí, pues una exhaustiva y antigua investigación reveló cifras sorprendentes sobre el número de mujeres que –desde hace décadas– han interpretado el papel de huecas para conseguir la atención y, supuestamente, el amor de su crush.

La investigación que expondremos a continuación, llamada “Contradicciones culturales y roles sexuales: replica y evaluación”, se reprodujo a partir del estudio de P. Wallin (1950) y la tesis de Komarovsky (1946). Ambos recopilaron dos muestras de mujeres que posteriormente se analizaron para interpretar las cifras obtenidas sin anteponer estereotipos o pretensiones sociales, pues estos datos pertenecen a contextos históricos pasados y distintos.

Para estudiar la forma en la que mujeres y hombres se comportan durante el proceso de acercamiento y conquista, se plantearon cuatro situaciones. En tres de ellas los hombres actuaron de forma superior a las mujeres y sólo en una de esas circunstancias el género femenino demostró mayor capacidad que ellos.

Cabe destacar que hasta hoy, la tesis sobre la pretensión de inferioridad de las mujeres ha sido refutada por varios que la han estudiado. Su argumento parte de que una sola muestra, por lo que, para algunos, los resultados no son suficientes ni comparables como para sustentar la idea de que las mujeres –en su mayoría– fingen ser tontas frente a un hombre.

Por otro lado, las conclusiones que se hicieron para explicar los resultados de este estudio giraron en torno al “juego de inferioridad” que las mujeres suelen utilizar para confirmarle al sexo opuesto su superioridad. De acuerdo a las resoluciones de esta evaluación también se interpretó que el género femenino busca mostrarse vulnerable en dos planos específicos: el sexual y el laboral/profesional.

Específicamente estas dos últimas vertientes son las que anuncian y confirman el machismo al que se ha acoplado la mujer. Es decir, aunque ella es totalmente responsable de sus actos y decisiones, la idea de destacar entre las demás a partir de sus “deficiencias intelectuales y prácticas” deviene de la necesidad del hombre por sentirse superior e imprescindible para el género femenino.

Sean o no resultados absolutos los de Komarovsky y Wallin, ¿qué tiene de benéfico hacerte pasar por una tarada para conquistar a alguien? Toma en cuenta que como te ven te tratan, así que no te sorprendas si él comienza ha subestimar cada una de tus palabras y acciones. Es decir, no pidas respeto cuando –desde un principio– permitiste que alguien te considerara inferior.

CULTURA COLECTIVA

COMENTA ESTE ARTÍCULO

Please enter your comment!
Please enter your name here